Acto y potencia según Aristóteles

Aristóteles, en su Metafísica, elaboró varios conceptos para explicar el ser: sustancia, esencia, materia, forma, etc. Entre ellos están los conceptos de acto y potencia.

Acto y potencia son dos conceptos fundamentales para entender la filosofía de Aristóteles, ya que los utiliza en todas las disciplinas que estudió, como la psicología, la física, la ética, la biología, etc.

El origen de los conceptos

Aristóteles desarrolló la teoría de la potencia y el acto en sus desacuerdos filosóficos con Platón y los presocráticos, ya que estaba insatisfecho con las explicaciones de sus predecesores.

Parménides, por ejemplo, concebía el ser, la realidad, como algo estático, uno, inmutable y eterno; en esta teoría, el cambio se consideraba una ilusión de los sentidos. A él se opone Heráclito, que argumentaba que el ser, de hecho, está en constante movimiento, hasta el punto de que ni siquiera podemos sumergirnos dos veces en el mismo río, decía:

Descendemos y no descendemos a un mismo río; nosotros mismos somos y no somos.

Aristóteles eligió un camino diferente, que abarcaba las dos teorías radicales de sus predecesores, porque se dio cuenta de que tales teorías no eran totalmente erróneas, había algo de verdad en ellas, pero que debían ser corregidas.

Aristóteles entendía que la realidad es dinámica, es decir, que hay aspectos del ser que permanecen iguales y que sufren cambios. En este sentido, que las teorías de Parménides y Heráclito tienen algo de cierto, pero el error estaría en radicalizar.

Aristóteles trató de justificar racionalmente la necesidad de postular los conceptos de acto y potencia. Para ello, demostró que el movimiento, el cambio en los seres, no nos lleva a la contradicción si pensamos que los seres están compuestos de acto y potencia.

¿Qué es el acto?

El término acto proviene del griego ενεργεια (energeia) o ἐντελέχεια (entelékheia), traducido al latín como actus, y puede definirse, desde la metafísica de Aristóteles, como un ser acabado, terminado, completo.

Para ejemplificar, podemos decir que la madera de un árbol es madera en acto. Para aclarar este ejemplo, veamos ahora el concepto de potencia.

¿Qué es la potencia?

El concepto de potencia, que proviene del griego δύναμις (dynamis) y su traducción al latín se convirtió en potentia, tiene dos significados:

  1. Capacidad que tiene un ser de producir cambios, y cuando produce decimos que ha generado movimiento, cambio (kinesis).
  2. Capacidad de sufrir cambios: este es el sentido más común de la palabra potencia, y el sentido que Aristóteles está más interesado en explicar en su Metafísica. Cuando hablamos de potencialidad, generalmente nos referimos a este sentido, a algo capaz de cambiar.

Volviendo al ejemplo de la madera. La madera, que está en acto, tiene la potencia de convertirse en otra cosa, por ejemplo, una mesa, una silla, etc.

Para que haya este cambio, este movimiento, es necesario que otro ser en acto actúe como causa, un carpintero, por ejemplo. Así, la madera recibirá una nueva forma, una nueva manera de existir.

Parménides creía que el cambio implicaría el paso del ser al no ser, y eso sería absurdo. Sin embargo, en la teoría del acto y la potencia de Aristóteles, lo que ocurre es que el ser que cambia sólo adquiere una nueva forma, un nuevo modo de existencia. El movimiento, por tanto, sólo implica el paso de la potencia al acto.

Referencias

ARISTÓTELES. Metafísica (tradução de Marcelo Perine). Vol. I e II. São Paulo: Edições Loyola, 2001.

REALE, Giovanni; ANTISERI, Dario. História da filosofia: filosofia pagã antiga. São Paulo: Paulus, 2007.

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